lunes, 14 de agosto de 2017





 https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f4/The_Scream.jpg/250px-The_Scream.jpg


Me duele el corazón. Me duele tanto que quisiera salir corriendo y huir de este dolor. Abrir la puerta, salir afuera, correr y olvidar. Y nunca más regresar al dolor.
Estoy triste. La tristeza me invade y corroe las entrañas como perro hambriento que no calma ni su sed ni su hambre.
Y ahora, en estos momentos, he perdido la Esperanza. Se me cae el mundo encima y me duele oir tu respiración ronca y fuerte porque sé que suena así porque estás fumando de nuevo.
Cada cigarro acorta un minuto o una hora, no lo sé, de tu vida. Y me duele más no entender por qué no luchas más fuerte, con todas tus fuerzas contra el cáncer. Por qué no lo dejas (el cigarro), por qué quieres abandonarme. Sí, soy egoísta, quiero salvarte y no puedo, quiero tenerte a mi lado y no disfruto estos momentos porque estoy enojada contigo, porque no puedes dejar lo que tanto daño te hace.
Y no puedo dormir porque te oigo roncar, te oigo toser y recuerdo que el cigarro es el que está produciendo estos sonidos. Y me duele, y me siento triste....

miércoles, 4 de enero de 2017

Mi amiga Mariíta...

Caminando por la vida, transitando por los años, conoces personas especiales que te marcan el corazón. En su momento, en su época, estas personas caminan contigo y te aconsejan, te quieren, te hacen feliz compartiendo sus experiencias y oyendo las tuyas...

Conocí a Mariíta en la Iglesia de Pinares. Juntas preparábamos desayunos de evangelización y ella, siempre servicial, siempre dispuesta, siempre sonriente. Años más tarde, cuando ella ya no tenía tiempo de asistir a la Iglesia porque cuidaba a su mamá en casa, tuve el privilegio de que nos abriera las puertas de su hogar para visitarlas casi todas las semanas, llevándole la Santa Comunión a su mamá.

Me enternecía mucho ver el cariño con que Mariíta cuidaba a su mami. La abrazaba, la acuchuchaba, le acomodaba las almohadas de esa imponente cama con una cabecera bellamente labrada en madera, donde yacía una ancianita chiquitita y ciega pero llena del Espíritu sonriente de Dios. Esa viejita linda (creo que así la llamaba Mariíta) a la cual creíamos consolar nosotras, las visitadoras de enfermos de Claret, nos recibía siempre sonriente y nos encantaba visitarla porque, siempre, las que salíamos consoladas éramos nosotras, gracias a ella. Y a mí, en especial, me impresionaba que esa linda viejita no veía con los ojos, veía con el corazón.

Y en esas visitas, en las cuales era refrescante para el espíritu sentir el amor que se respiraba en ese hogar, aprendí a conocer más a Mariíta. De cómo en una época de su vida hacía quesos y crema para vender y ayudar a su esposo; del bebé que le dejaron en la puerta y ella recogió y ayudó a criar; del insomnio de una de sus hijas, pidiéndonos que oráramos mucho por ella; de cómo su gran familia (hermanos, primos y demás) aunque unos católicos, otros protestantes, se unían para orar los unos por los otros....

Pasó el tiempo, la viejita linda al Cielo voló y dejé de ver a Mariíta. Yo también dejé de visitar la Iglesia y a los ancianitos porque Dios me envió a mi casa a cuidar a mi mamá. Pero a veces, cuando tenía que subir a Pinares por cualquier mandado, pasaba frente a la casa de Mariíta y la recordaba.
Muchas veces pensé "¿cómo estará Mariíta?" y le preguntaba a su hijo Jorge por ella, cuando me auxiliaba con el alquiler de mesas y sillas. La tecnología nos reunió el año pasado con un breve post gracias a la conexión de Jorge por facebook y pude ver fotos de sus paseos, de su celebración de Aniversario de matrimonio, y su sonrisa de nuevo. Y me encantaba su sonrisa, la admiraba por ello. No importaba lo difícil que hubiera sido un trance en su vida, ella sonreía porque confiaba plenamente en Dios.

Muchas veces pensé: "debo sacar tiempo para visitarla". Nunca imaginé que su salud estuviera tan deteriorada. ¡Se veía tan sonriente siempre en las fotos! Y no la visité, así como no he visitado ni hecho tantas cosas que quisiera, porque estoy amarrada con lazos de Amor en el cuidado de mi viejita que Dios me encomendó. Pero pude haberlo hecho, quizá pude haber platicado un ratito con mi amiga Mariíta y gozarme de sus consejos, su testimonio cristiano, su sonrisa.

Hoy abrí el facebook y encontré su foto, su inconfundible sonrisa. Y cuando leí lo que decía abajo, no podía creer lo que leía: Mariíta había partido. Y entre lágrimas de amistad, se me vinieron de repente a la mente todos los recuerdos de los pocos pero profundos momentos compartidos. Y pensé en su esposo, pensé en sus hijos, que si a mí me duele, el dolor para ellos es definitivo.

Hasta luego Mariíta. Ahora eres tú la que es acuchuchada por tu mami y por Mamita María que, estoy segura, te ha abierto las Puertas del Cielo, de ese Cielo que tú vislumbrabas siempre en las pruebas, con tu linda sonrisa.

(4 de enero de 2017)
La imagen puede contener: 2 personas, traje


lunes, 5 de septiembre de 2016

Mi madre se ha quedado sola..



Mi madre se ha quedado sola.
Sentada, en su silla de ruedas,
ve la vida pasar
a través de una pantalla de televisión.

Con ansia y deseo,
busca en el bolsillo de su bata
que su aparatito suene
para recibir cariño de algún familiar.

La llaman
pero no la visitan.
Le cuentan de fiestas
pero no la invitan.
La oyen hablar
pero no la escuchan.

Y sentada en su silla,
aburrida de ver una pantalla
que no distingue bien
y de oir unas voces
que no suenan claras,
en su mente ya un poco distorsionada
por la edad,
recuerda e imagina
viejos momentos de felicidad.

Y piensa y se autoculpa:
"¿Por qué mis hijos me abandonan?
¿He sido una mala madre?
¿Acaso no lavé, planché,
cosí y surcí las ropas que los cobijaron y
presentaron en los momentos más importantes
de su vida?
Y con mis manos hacendosas
¿no tejí con amor
verdaderas obras de arte
que lucían mis hijos y mis nietos?
¿Y Dios no es acaso testigo
de los muchos rosarios de oraciones
con los que imploré salud, bienestar y felicidad
para toda mi familia?"

Mi madre se ha quedado sola...
a sus noventa y tantos años
sólo piensa, sólo espera, sólo reza.
Y en el Cielo, mi padre,
le espera con los brazos abiertos
y un beso en la frente.


domingo, 28 de febrero de 2016

Testimonio en San Salvador



San Salvador, 26 de febrero del 2016

Estamos  hospedados en el hotel Miramonte, ubicado por la parte de atrás de la iglesia La Resurrección, en la ciudad de San Salvador. Desde nuestro balcón podemos oír y ver parte de la gente que se encuentra en la iglesia, porque el diseño de su arquitectura es semi-abierto.  Ayer en la noche estaban en celebración de misa y después, la Hora Santa.
Pasadas las 7 de la noche, salí al balcón a oír la música religiosa que estaba cantando un grupo en la iglesia. La cantante tenía una linda voz y me gustó la letra de la canción que en parte decía "los Angeles acamparán y cuidarán todos tus caminos" mientras el coro cantaba el estribillo "el Señor es fuerte y poderoso". Me quedé un rato en el balcón disfrutando de esa bonita canción y compartiendo mis pensamientos religiosos con Dios.
Poco tiempo después nos llamó la Marce para contarnos del accidente de Néstor y recordé, por lo que ella puso en el chat, lo que decía la canción. Es cierto: "Dios pone ángeles que acompañan tus caminos" y por eso copio el versículo del salmo donde viene esa frase tan linda.
Bendito sea Dios que salvó, no sólo a Néstor, sino también al otro motorista que fue atropellado. Les cuento ésto porque siempre hay que dar testimonio de las cosas grandes que Dios hace en nuestras pequeñas miserias de la vida....

Salmos 91:11
"pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos.."




miércoles, 27 de enero de 2016





Viendo el ecosonograma de la nieta de una amiga pensé que, si le hubiera podido tomar eso a mis hijas, ahora podría estar disfrutando, recordando y comparando sus actitudes en mi pancita con las mujeres en que se han convertido. Sería una experiencia interesante.
Y en la oscuridad de estas madrugadas, cuando veo a los carros pasar con gente soñolienta todavía, oyendo el tráfico de todos los que van a trabajar y llevan a sus hijos a estudiar, recuerdo cuando era yo la que se levantaba a las 4 a preparar loncheras y despertar hijas, para salir en carrera y atravesarme la ciudad para llevarlas al colegio a tiempo; y le doy gracias a Dios porque ahora puedo recordarlo con una taza de café en la mano, disfrutando la luna y las estrellas...

viernes, 25 de diciembre de 2015

El Hotel

A veces Dios me presta Sus ojos para ver el mundo desde arriba y, una parte de Su corazón, (el mío es pequeñísimo comparado al de Él) para sentir la vida desde abajo.

Desde el joven adolescente que todos los días esperaba pacientemente, en el pasillo hacia el restaurante, algún huésped que deseara sus zapatos bien lustrados, y que sonreía tímidamente esbozando un "buenos días".  La señora siempre pulcra tocando puertas en la mañana y en la noche, diciendo "camarera: ¿desea toallas?". Kenia, Rogelio y Marvin en la recepción, atendiendo siempre con una sonrisa cualquier necesidad de los huéspedes. La chef del restaurante, siempre atenta a preparar los huevos del desayuno o servir el nacatamal del domingo; unas veces en la comodidad de su salón de siempre y otras, sin perder la sonrisa franca, desde la incomodidad de otro salón a donde había sido trasladado el área de comer por el evento del día anterior. Los jardineros que mantienen esos árboles, plantas y flores tan bien cuidados. Los albañiles que, escondidos casi al final de hotel, cerca de las canchas de tenis, refaccionan en grupo descansando un poco de sus labores cotidianas bajo ese calorcito de Managua....

Todo un pequeño mundo de personas serviciales y atentas, trabajando en este hotel del cual soy parte de los privilegiados para habitar en él durante una semana de relax y retiro espiritual.

Y pienso que Tú, Dios Padre Misericordioso, debes gozarte viendo a Tus hijos desde arriba...

En este mundo globalizado donde nos vemos como masa, como país, como continente o cultura, Tú nos ves en conjunto pero, al mismo tiempo, nos has creado únicos y exclusivos, y así te gusta admirarnos.

El albañil gordito, que amablemente me mostró el hábitat de los venados mientras se comía su galleta de refacción y, cuando después de media hora de observar la familia de venados y tomarle fotos, se acercó su joven compañero de pantalones hasta la cadera y calzoncillos fuera del pantalón para disfrutar también ellos de los venados, yo tuve que irme por la inseguridad campea en nuestros países....

El sentir que ese "boleador" adolescente y colocho se aburre todas las mañanas, esperando algún ejecutivo que quiera sus zapatos brillantes gracias a él y mientras éste llega, lee la Biblia pequeña que guarda en su bolsillo. Mas sin embargo, puede trabajar dignamente para ayudar a su familia.

Oir a Marvin que, con mucha ilusión, comparte el cuadro de la orquídea que él mismo pintó en las clases que recibe a hora y media de su casa, después de una semana de trabajo arduo todo el día en la recepción del hotel.

Compartir con la chef que el lunes, ya un poco más relajada después de un fin de semana intenso, me prepara mi rica omelette de vegetales mientras me cuenta que ha sido muy agitado, pero lo único que le molesta un poco es cuando la trasladan de su salón habitual y tiene poco espacio para cocinar.

La morena Karlita que me ayudó en el "Business Center" y despacio, pero eficientemente, con su defecto en la pierna atendía a todos los ejecutivos que con prisa, le pedían copias e impresiones.

Sergio, el mesero, nos atendía con prontitud a la orilla de la piscina y caminaba largas distancias hasta la cocina, para llevar y traer las comidas y bebidas, de todos los que relajadamente nos encontrábamos ahí.

¿Y por qué no recordar a los huéspedes también? La chica morena nicaragüense de pelo rojo y verde y botas altas, estilo militar, que escondían algún defecto en sus delgadas piernas. Dos días seguidos la encontré en la piscina; la primera vez, con otro amigo escribiendo en su computadora los dos. La segunda, con su familia (hermana y sobrinos pequeños), en calzoneta, pero nunca se metió a nadar. Y yo pensaba que su estilo tan punk y extravagante, tal vez se debía al defecto físico que deseaba esconder.

El grupo de señoras, gringuitas sonrientes, disfrutando su partido de cartas en calzoneta alrededor de la piscina. Me recordaron los viejos tiempos de mi suegrita jugando con sus amigas...

Las familias con sus pequeños hijos chapoteando en la piscina, felices y disfrutando la vida más que nosotros los adultos, porque tienen toda una vida por delante.

Todos itinerantes en este hotel amplio, rodeado de verdes jardines y vida silvestre (un zorrillo, un gato y una zarigüeya
nos acompañaron una noche), y todos teniendo que regresar a nuestros hogares y rutinas algún día.

Y mientras disfruto de este paraíso de paz y vacaciones, te doy gracias Señor por cada una de esas personas que observé, conocí y compartí unas palabras. Porque mientras yo descansaba, ellos trabajaban con alegría, para luego regresar al final del día a sus casas y saber que a fin de mes tendrían lo necesario para sus familias.

Yo también regreso mañana a mi hogar, a mis ocupaciones, a servir en lugar de ser servida pero Tú nos sigues viendo Señor, con Amor desde arriba.
 

(Escrito el 15 de diciembre del 2015)

martes, 15 de diciembre de 2015

Paseando por Nicaragua



Anécdota: Hoy fuimos a almorzar a un restaurant típico carretera a Masaya, a reunirnos ahí con una pareja de amigos de papi. Papi recordaba que el restaurante se llamaba Pueblo Viejo y que quedaba al lado del zoológico. Entonces programó Google Maps para que nos indicara el camino. El camino más corto nos sacó del boulevar Norte, que es una carretera principal, hacia una calle de 2 vías todavía asfaltada. Luego nos fue llevando por callecitas cada vez más estrechas y atravesando una colonia pobre de covachitas, tipo la Colonia Villalobos cerca del CENMA. De repente se volvió de tierra y seguíamos la aventura. Luego, también de repente, se convirtió en un “Main Boulevard”, con arriate central y todo asfaltado, pero perdido en una planicie sin casas. Más adelante, en esa planicie desierta, aparecen unos terrenos parecidos a un campo de golf que resultó siendo el NEJAPA COUNTRY CLUB y zas! se acaba el Main Boulevard y sigue una calle ancha de tierra en construcción con tractores y mucho polvo, y una vía destartalada de asfalto. Otra vez calles angostas (tuvimos que esperar a que pasara un camión); llegamos a un cementerio (esperar a que un montacargas recogiera basura en otro camión); rebasar un grupo de vacas y al fin, las callecitas curveadas nos llevaron a la carretera principal a Masaya.
Y comenzamos a buscar el zoológico, porque la vocecita de Google maps decía: “Has llegado a tu destino”. Donde creímos estaba el restaurante, pasamos de largo ya que yo creí ver el letrero que decía “Pueblo Viejo”. Regresamos en la carretera y resultó ser “Antigüedades Pueblo Viejo”. Preguntamos a unas personas que iban caminando y nos dicen: “¿Será el restaurante Mi Viejo Ranchito? Allí a 100 metros está!”.
Moraleja: aunque llegamos rápido por ese extravío, es mejor escoger la vía más lenta de Google Maps para ir más seguro! ji.ji
El regreso fue por carreteras principales y concurridas, atravesando la parte más residencial de Managua, con hoteles como el Hilton y el Intercontinental; centros comerciales como Metrocentro y otros, y pasando enfrente de la Nueva Catedral de Managua.
¡Aunque papi tan lindo! Para que yo conociera mejor se perdió un poquito y resultamos cerca de un sector de mercado como la Avenida Bolívar, con muchas camionetas y gente caminando. Pasamos enfrente del Ministerio de Gobernación, la Fuerza Naval, el Ministerio de la Defensa, la Dirección de Migración y Extranjería....pero ya estamos en el hotel de regreso.